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	<title>Raúl Herrero</title>
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		<title>Roland Topor y el movimiento Pánico (de cine)</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 11:07:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Por desgracia, en España todavía tenemos pendiente una deuda con Roland Topor. Si bien hemos asistido a reediciones en castellano de algunos de sus libros como Cocina Caníbal y El quimérico inquilino, sus cortometrajes permanecen sin editar. Roland Topor, escritor, pintor, autor dramático y también cineasta participó en películas de interés, tanto en calidad de actor como en Nosferatu: Phantom der Nacht  de Werner Herzog  (1979), o como artífice total, es el caso de la peculiar y excelente recreación del mundo del Marqués de Sade, en el film Marquis (1988). Por su parte Roman Polanski realizó una destacada adaptación cinematográfica de la novela de Topor El quimérico inquilino (¿tal vez una novela pánica?) en 1976.

En el año 1973, el mismo del estreno del film La Montaña Sagrada de Jodorowsky,  Topor recibió el premio especial del jurado del Festival de Cannes por su obra de animación El Planeta Salvaje. Este largometraje se puede encontrar en el mercado español, no así sus cortometrajes que considero sería interesante editar para completar el tríptico pánico cinematográfico: Topor, Arrabal y Jodorowsky.

También permanece pendiente de publicación la novela que escribió Fernando Arrabal en homenaje a su amigo Topor tras la muerte del segundo:  Champagne pour tous! (publicado en el año 2002 en París). 
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/Grupo-pánico.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-212" title="Grupo pánico" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/Grupo-pánico-300x172.jpg" alt="" width="300" height="172" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #66cc33;">(En la imagen superior reunión de El grupo pánico. De izquierda a derecha: <strong>Alejandro Jodorowsky</strong>, <strong>Jacques Sternberg</strong>, <strong>Fedorov</strong>, <strong>Fernando Arrabal</strong>, <strong>Roland Topor</strong>, <strong>Luce Moreau</strong> (esposa de <strong>Arrabal</strong>) y <strong>Toyen.<strong>)</strong></strong></span></p>
<p style="text-align: left;">El movimiento pánico lo fundaron Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky y Roland Topor en París en 1963. Para mi sorpresa en algunos artículos he leído como fecha fundacional la de 1962, si bien, el movimiento pánico comenzó a gestarse tras la escapada del grupo surrealista de Arrabal y Topor, cansados de la rigidez impuesta por André Breton.</p>
<p style="text-align: left;">Así declararon que Pánico sería todo aquel artista que se denominara como tal. Algo semejante a la determinación del movimiento Postista de 1945 en España, que también optó por una línea semejante de afiliación creativa. Pero el movimiento Pánico, a diferencia del Postismo, se hermanaba también con la ciencia,  la alquimia, las matemáticas, el psiquicodrama, etc.  Y, al igual que el postimo, tomaba el humor como un referente necesario e imprescindible.</p>
<p style="text-align: left;">Pero la presentación en público del movimiento o grupo Pánico la protagoniza Fernando Arrabal en 1963 durante una  conferencia en Australia sobre &#8220;el hombre Pánico&#8221;.</p>
<p style="text-align: left;">En España el Pánico se propagó gracias a la publicación de textos pánicos y del ensayo de Arrabal <em>El hombre pánico </em>en la revista <em>Papeles de Son Armadans</em>, dirigida desde Mallorca por Camilo José Cela. Antonio Fernández Molina, por entonces secretario de redacción de la citada publicación, hizo de vocero del movimiento en España y él mismo realizó algunos poemas, así como collages, en colaboración con otros artistas españoles,  que se enmarcaron dentro del movimiento Pánico.</p>
<p style="text-align: left;">El lector encontrará abundante material sobre el tema tratado en el libro de Fernando Arrabal: <em>El pánico</em>, que agrupa textos, imágenes y revelaciones de lo que fue el movimiento hasta la fecha de aparición del libro. Este volumen, capital para comprender el movimiento, se publicó por primera vez  en el  año 1973, en París, con el título <em>Le Panique</em>. La editorial Libros del Innombrable, en el año 2008 , reeditó este texto imprescindible junto al <em>Manifiesto para el tercer milenio</em> de Fernando Arrabal, escrito en el año 2000, que sitúa la perspectiva del Pánico en el presente.</p>
<p style="text-align: left;">El nombre rememora al dios Pan de la mitología clásica, un dios que inspira temor y pavor, con habilidades musicales, perseguidor de ninfas… Aunque se le conocen diversas genealogías en una de ellas se le identfica como hijo de Hermes y de una pastora, en otra como hijo de Hermes y una ninfa…</p>
<p style="text-align: left;">El movimiento Pánico generó abundantes textos críticos (como <em>El hombre pánico</em> de Fernando Arrabal), acciones teatrales (véase obras teatrales y happenings  de Jodorowsy y Arrabal), pintura (Olivier O. Olivier, Fernando S. M. Félez, el propio Topor&#8230;), ópera (<em>ópera Pánica</em> de Jodorowsky estrenada en 1993, o <em>Faust-bal</em>, ópera con música de L. Balada estrenada en el Teatro Real de Madrid en el año 2009&#8230;), poesía (<em>La piedra de la locura</em> de Fernando Arrabal, <em>Cinco sonetos pánicos</em> de Antonio Fernández Molina&#8230;), un diccionario (<em>Diccionario Pánico</em> de Fernando Arrabal) cine (véase la abundante cinematografía de Jodorowsky -como <em>Fando y Lis, </em>adaptación de la obra teatral de Arrabal del mismo título, 1967,  <em>El topo</em>,1970-;  Arrabal -<em>Iré como un caballo loco</em>, 1973. ¡<em>Viva la muerte</em>!, 1971 y Topor -del que hablaremos a continuación-).</p>
<p style="text-align: left;">Por fortuna, en España se han publicado los largometrajes de Jodorowsky y Arrabal con abundante material extra, entrevistas y, por fortuna, con buena acogida de público &#8220;pánico&#8221;. Y de los interesados por la cultura menos oficial&#8230;</p>
<p style="text-align: left;">&#8220;Arrabal es mejor que Fellini, que Ingmar Bergman&#8230; es al cine lo que Rimbaud a la poesía”, escribió P. Bruckberger en <em>Le Monde</em>.</p>
<p style="text-align: left;">En España todavía tenemos pendientes varias deudas con Roland Topor. Si bien hemos asistido a reediciones en castellano de algunos de sus libros como <em>Cocina Caníbal</em> y la novela <em>El quimérico inquilino</em>, sus cortometrajes permanecen sin editar. Roland Topor, escritor, pintor, autor dramático y también cineasta desarrolló una interesante carrera cinematográfica tanto en calidad de actor, como en <em>Nosferatu: Phantom der Nacht</em>  de Werner Herzog  (1979), o como artífice total, director de arte, de artistas y guionista como  en la peculiar y excelente recreación del mundo del Marqués de Sade, del film <em>Marquis</em> (1988). Por su parte Roman Polanski realizó una destacada adaptación cinematográfica de la novela de Topor <em>El quimérico inquilino</em> (¿tal vez una novela pánica?) en 1976.</p>
<p style="text-align: left;">En el año 1973, el mismo año del estreno del film <em>La</em> <em>Montaña Sagrada</em> de Jodorowsky,  Topor recibió el premio especial del jurado del Festival de Cannes por su obra de animación <em>El Planeta Salvaje</em>. Este largometraje se puede encontrar en el mercado español, no así sus cortometrajes que considero sería interesante editar para completar el tríptico pánico cinematográfico: Topor, Arrabal y Jodorowsky.</p>
<p>También permanece pendiente de publicación en nuestro país  la novela que escribió Fernando Arrabal en homenaje a su amigo Topor tras su muerte :  <em>Champagne pour tous!</em> (publicada en el año 2002 en París). Al respecto Arrabal  declaró, en el mismo año de la publicación de la novela, en una entrevista en ABC:</p>
<p style="text-align: center;">ABC: -¿Qué significación tuvo la creación del grupo Pánico (respeto irrespetuoso al dios Pan)?</p>
<p>Arrabal: -El grupo salió del surrealista. Acaba de salir un libro mío en París, llamado «<strong>Champán para todos</strong>», que resume lo que fue aquello. Era la fiesta de la lectura, de la escritura y de la ciencia. Ese «Champán para todos» celebra el pánico. La lectura del libro se traduce en las empresas más locas, bárbaras y maravillosas. Así lo demuestra el que el sábado pasado escribiera en la Tercera de ABC un artículo titulado «Las estrepitosas risas de Lenin». No se puede imaginar a Lenin, creador del marxismo leninismo y del comunismo activo, si no hubiera escrito los primeros manifiestos de la modernidad, los primeros manifiestos dadaístas. Lenin está dudando entre ser dadaísta-leninista o marxista-leninista. La modernidad abre las puertas a la santidad, aunque está desprestigiada para muchos o es una broma para otros. La Literatura también abre las puertas de la santidad, sin ser una cosa frívola. En mi vida lo más importante es hacer el bien y hacer la fiesta. Nosotros hemos luchado mucho. En mi caso, vi incluso que Fidel Castro cerró el paso a la posibilidad de que yo recibiera el Cervantes. Que un jefe de estado se moleste en ponerme el veto en un premio literario es increíble. Yo podría decirle, como lo he hecho, que no se preocupe: yo le regalo a usted ése y todos los premios.</p>
<p style="text-align: left;">Los propios creadores del movimiento en ocasiones  han desmentido la relación directa de algunas de sus obras con el movimiento Pánico, por otro lado, los críticos han entablado su propia medida sobre lo que es o no Pánico dentro de la obra de cada autor. En todo caso, a nuestro juicio, el movimiento flota en el espíritu de muchas de las actividades y obras de los tres autores fundacionales, no sólo a partir de 1963 sino incluso con anterioridad, no sólo durante los años de mayor efervescencia del movimiento, sino  también  mucho más tarde, cuando se perciben en cada uno de ellos otras influencias personales y dispares . Por otra parte, el calificativo de &#8220;Pánico&#8221; para obras de arte, literatura e incluso composicionies musicales lo reivindican diversos artísticas de generaciones recientes.</p>
<p style="text-align: left;">Entre los que han saltado hacia el moviento Pánico  recientemente destaca  Joan Frank Charansonnet que bautizó a sus creaciones filmicas como parte del movimiento post-pánico. En el año 2009 durante el rodaje de <em>Ushima-Next,</em> dirigida por el propio Joan Frank y Jesús Manuel Montané y en la que intervino el propio Arrabal como actor, se consolidó esta definición en un primer proyecto. En la actualidad el creador del post-pánico, que reconoce la influencia y el deseo de continuidad e inspiración del movimento Pánico,  ya ha comensazado a rodar el segundo largometraje.</p>
<p style="text-align: left;">Tal vez si se publicaran los cortometrajes de Topor trajeran el Pánico  a las nuevas generaciones artífices de un género, como el de la animación, tan en alza.</p>
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		<title>Bloomsday entre las piernas de Marilyn Monroe</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jun 2010 17:48:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[Joyce y su obra parecen estar eso que se califica como "de moda" y que viene a significar que uno se  tropieza algo por todas partes durante una temporada, tanto en  la boca  como en la letra impresa. Eso no tiene porque ser  negativo. James Joyce es uno de los mayores genios de la literatura universal y eso lo declaro así de entrada por si alguien duda de mi filiación al irlandés. Durante los años setenta, me dicen de oídas, se le veneró en España sin venereas intenciones. Pero en otros años más próximos se le declaró  autor críptico y se decidió que  su lectura era un esfuerzo innecesario, tan innecesario como el intento de respirar por parte de un asmático bajo el agua. Un célebre autor de tomos de espadachines, del que todos sabemos sus andanzas guerreras, pues las ha declarado con el entusiasmo hombruno de John Wayne, en una entrevista de esos tiempos remarcó con dureza que en su época de estudiante "la gente se empeñaba en leer a autores como Joyce que a mí me aburrían". (En este caso las comillas no significan transcripción literal, la verdad es que me invento las palabras pero no el contenido). Enrique Vila-Matas ha respondió al escritor de pluma gruesa, que a mí por cierto no me divierte en absoluto, en una entrevista reciente: "…Ulises es un libro extraordinariamente divertido. Sólo en España está considerado ilegible, quizás porque aquí sólo es legible lo castizo y lo bobo".]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/marilynreadingUlysses.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-204" title="marilynreadingUlysses" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/marilynreadingUlysses-266x300.jpg" alt="" width="266" height="300" /></a></p>
<p>Desde 1954 se celebra en Dublín el <em>Bloomsday</em> cuyo nombre proviene de Leopold Bloom, uno de los personajes, algunos dicen que el principal, de la novela <em>Ulises</em> de James Joyce. ¿Y por qué todos los 16 de junio en Dublín algunos con su ejemplar en mano visitan los lugares de la novela? Porque en ese  único día transurre todo el trasunto y el asunto de <em>Ulises</em>. Y, en esa misma fecha, tuvo lugar la primera cita del autor con  Norma, la que más tarde sería su esposa.</p>
<p>Joyce y su obra parecen haber entrado &#8220;la moda&#8221; y que viene a significar que uno se  tropieza por todas partes con algo durante una temporada. Eso no tiene porque ser  negativo. James Joyce es uno de los mayores genios de la literatura universal y eso lo declaro así de entrada por si alguien duda de mi filiación al irlandés. Durante los años setenta, me dicen de oídas, se le veneró en España sin venereas intenciones. Pero en otros años más próximos se le declaró  autor críptico y se decidió que  su lectura era un esfuerzo innecesario, tan innecesario como el intento de respirar por parte de un asmático bajo el agua. Un célebre autor de tomos de espadachines, del que todos sabemos sus andanzas guerreras, pues las ha declarado con el entusiasmo hombruno de John Wayne, en una entrevista de esos tiempos remarcó con dureza que en su época de estudiante &#8220;la gente se empeñaba en leer a autores como Joyce que a mí me aburrían&#8221;. (En este caso las comillas no significan transcripción literal, la verdad es que me invento las palabras pero no el contenido). Enrique Vila-Matas ha respondió al escritor de pluma gruesa, que a mí, por cierto, no me divierte en absoluto, en una entrevista reciente: &#8220;…Ulises es un libro extraordinariamente divertido. Sólo en España está considerado ilegible, quizás porque aquí sólo es legible lo castizo y lo bobo&#8221;.</p>
<p>En lengua castellana, que me disculpe el erudito gansudo si piensa otra cosa, nadie  ha cantado y loado y domesticado y homenajeado tan bien a Joyce como Julían Ríos. Y en esye momento golpeo mi mesa de trabajo con su libro <em>Casa Ulises</em>. Ríos también ha hecho lo propio  con Ezra Pound, otro grande, colosal de la literatura, pero tal vez sea Joyce su umbral y puerta principal.</p>
<p>Por supuesto un servidor no supo de Joyce, ni de <em>Ulises</em>, ni del <em>Retrato de un artista adolescente</em> (que comparte un personaje con la novela anterior), ni de sus poemas manzana, ni de <em>Finnegans Wake</em> por el colegio, el instituto, la enseñanza pública, ni la privada, ni siquiera por un bibliotecario caritativo, sino por el buen gusto de Pedro Abio, padre de mi amigo del mismo nombre y apellido, que me descubrió  ese mundo junto al <em>Curso de literatura europea</em> de Nabokov. Nada podría hacer ni decir un servidor en este mundo para agradecerle a este Virgilio moderno tales hallazgos que tanto han significado para mí,  para mi mente y para mi cuerpo (en cierto ocasión intenté comerme un ejemplar, traducido por el poeta Valverde, del <em>Ulises,</em> pero las tapas se me atragantaron en las tripas, tal vez no hubiera ocurrido lo mismo si hubiera comenzado la pitanza por las otras tripas, las del libro quiero decir).</p>
<p>Lo extraordinario del Bloomsday de este año no sólo ha sido la reedición anunciada, ni el descubrimiento del libro homenaje la <em>Orden del Finnegans </em>publicada por Alfabia: el gran suceso lo ha constituido la portada del citado libro. Desde las tapas de la orden, con atenta mirada, la actriz Marilyn Monroe ataviada con un traje de baño, o con un mini vestido, o con un mini vestido que parece un traje de baño, o vicecersa, lee como una novicia las últimas páginas de <em>Ulises</em>. La imagen parece entresacada de una ensoñación. Me ha despertado un falso recuerdo: Alicia de Carroll, ya crecida, enfrascada en la lectura de Joyce durante la tarde de un verano conejero y en el mismo lugar donde comenzara su aventura en el País de las Maravillas. Aunque se han empeñado en mostrarnos -tampoco sabría decirles quien o quiénes exactamente- como superficial y atolondrado a la actriz algunos, como un servidor, sabemos  la verdad  desde que navegamos en la biografía de Frank Sinatra de J. Randy Taraborrelli. En una de sus páginas leemos (detrás de  mi hombro el propio Joyce curiosea):&#8221;…se pasaban horas (Frank y Marilyn) se pasaban horas hablando de libros, arte y política, y parecían entenderse a la perfección&#8221;. La actriz estuvo casada con el dramaturgo Henry Miller, lo que tan bien tiene resulta esclarecedor. En una circunstancia los periodistas le preguntaron a un chismoso, que pasó  una velada sentado junto a la actriz y Sinatra, si había escuchado algo interesante durante de la conversación de ambos, a lo que el intruso correspondió:&#8221;eran unos pelmazos. Sólo hablaban de libros&#8221;.</p>
<p>Durante unos días se repetirán los tópicos: la burla de Sigfrido en el prostíbulo por parte de Dedalus, el monólogo interior del epílogo, las nubes que pasan… Mi lector, que es un santo varón, no se quedará en eso y pasará a la acción, leerá el Ulises, o al artista adolescente, o los dublineses, no caeré en recordar la excelente película Los muertos de John Huston, o todo Joyce. ¡Y encima se divertirán! ¡Menudos tíos son mis lectores! Y el Bloomsday por fortuna no sólo se celebra en Dublín, sino en medio, tres cuartos o todo el mundo, en internet y hasta en mi casa.</p>
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		<title>Fernando Arrabal en la Universidad Complutense</title>
		<link>http://blogs.generacion.net/raulherrero/fernando-arrabal-en-la-universidad-complutense</link>
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		<pubDate>Thu, 27 May 2010 08:48:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Durante el encuentro entre Javier Esteban y Fernando Arrabal, el autor se identificó con un "chivo expiatorio", si bien en sentido positivo. Nos habló de las excepciones y excepcionales circunstancias en las que se ha visto envuelto: un día antes del levantamiento militar del 18 de julio de 1936 su padre ya estaba arrestado en Melilla por permanecer fiel a la república, el franquismo prohibió toda su obra (lo que al parecer da muchos problemas a los estudiosos extranjeros, pues les abruma tal dato, en comparación con otros a los que se les prohibió un poema, unas líneas o una novela), tras la dictadura, resulta que el único en mandar una carta a Franco había sido Arrabal, todos los demás grandes autores de izquierdas y opositores al régimen no habían llegado a tanto, después habló de la "extraña reacción" de ciertos sectores "progresistas" cuando en una entrevista en televisión, antes de recibir el premio Nadal por su magnífica novela La torre herida por el rayo,  habló de una aparición mariana que tuvo a los diecisiete años, en la actualidad en diferentes partes del mundo los jóvenes le encuentran y le besan y abrazan, le piden leer poemas que cuelga en la red…   También Arrabal mencionó un detalle en el que todavía no se ha incidido lo suficiente, a mi juicio. Siguiendo su teoría del Chivo expiatorio, de su vida excepcional (en el sentido de excepción y de interesante) puso de manifiesto que ha sido el únivo escritor y artista que pasó por el movimiento surrealista, al tiempo que festejó  con los beatniks,  que fundó un movimiento propio, junto a Topor y Jodorowsy, como el Pánico, nombrado Trascendente Sátrapa por el Colegio de Patafísica de París, enmarcado en el movimiento del teatro al que absurdamente se llamó del absurdo, si bien tenía más en común con el teatro de la crueldad de Antonin Artaud, que se interesó por el marginal movimiento postista de la España de postguerra y que conoció y convivió intelectualmente con Tristan Tzara (fundador del dadaísmo), André Breton (fundador del surrealismo), Dalí, Andy Warhol, Picasso, Buñuel, John Lennon y Yoko Ono, Jim Morrison, Marcel Duchamp, Mandelbrot, Samuel Beckett, Allen Ginsberg, Ionesco, Cioran, Erns Jünger, Jorge Luis Borges, Camilo José Cela, Louise Bourgeois… En su libro Genios y figuras el lector interesado encontrará retratos de algunos de los personajes citados.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/ARRABALfernando0210PM35.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-192" title="ARRABALfernando0210PM35" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/ARRABALfernando0210PM35.jpg" alt="" width="295" height="443" /></a>El lunes 17 de mayo la Universidad Complutense de Madrid auspició un homenaje a Fernando Arrabal organizado por  el Instituto del Teatro de Madrid. Los actos tuvieron lugar en el Paraninfo de la Facultad de Filología. Por fortuna, a pesar de mi situación de esclavo condenado a galeras, tuve la oportunidad de asistir al encuentro. La revista <em>Leer</em>, por su parte,  tuvo el acierto de anunciar en portada, en el número de mayo, este encuentro.</p>
<p>Estuvieron  presentes en el homenaje la traductora Shirin Hosseinzadeh Rahvar, la directora del proyecto bufo Rebeca Medina, María José Benedí de la fundación Kafka &amp; co, Julio Arrabal, pintor y hermano del dramaturgo, Pedro Villora, dramaturgo y vicedirector de la Real Escuela Superior de Arte dramático, Jesús Campos, presidente de la Asociación de Autores de Teatro, Laila Escartín Hamarinen, novelista hispano finlandesa, el poeta Carlos del Moral, Irene Arrabal, directora de I-Italia, Luce Moreau Arrabal, maître de conférences de Paris IV-Sorbonne, José Manuel Corredoira Viñuela, dramaturgo, Marta García, directora del sector cultural, Paola Bellomi, profesora de la Universidad de Verona, etc.</p>
<p>El rector Carlos Berzosa en su intervención de apertura de los actos recordó sus años como estudiante. Esos momentos en los que, a pesar de estudiar económicas, los alumnos se interesaban también por el arte, la literatura, el teatro, por esos otros mundos que hoy se empeñan en arrasar los Atilas del mercado, en nombre del dios de la economía, esa economía, como también subrayo el propio Berzosa, entendida de un modo muy particular, que él no comparte. Y de Atila también se habló horas más tarde en la casa del escritor y físico Campillo, en una interesante conversación entre Fernando Arrabal, Luce Moreau y la esposa de Campillo.</p>
<p>Durante el encuentro entre Javier Esteban y Fernando Arrabal, el autor se identificó con un &#8220;chivo expiatorio&#8221;, si bien en sentido positivo. Nos habló de las excepciones y excepcionales circunstancias en las que se ha visto envuelto: un día antes del levantamiento militar del 18 de julio de 1936 su padre ya estaba arrestado en Melilla por permanecer fiel a la república, el franquismo prohibió toda su obra (lo que al parecer da muchos problemas a los estudiosos extranjeros, pues les abruma tal dato, en comparación con otros a los que se les prohibió un poema, unas líneas o una novela), el único en mandar una Carta a Franco en vida del dictador fue Arrabal, todos los demás grandes autores de izquierdas y opositores al régimen no habían llegado a tanto, después habló de la &#8220;extraña reacción&#8221; de ciertos sectores &#8220;progresistas&#8221; cuando en una entrevista en televisión, antes de recibir el premio Nadal por su magnífica novela <em>La torre herida por el rayo, </em> habló de una aparición mariana que tuvo a los diecisiete años, en la actualidad en diferentes partes del mundo los jóvenes le encuentran y le besan y abrazan, le piden leer poemas que cuelga en la red…   También Arrabal mencionó un detalle en el que todavía no se ha incidido lo suficiente, a mi juicio. Siguiendo su teoría del Chivo expiatorio, de su vida excepcional (en el sentido de excepción y de interesante) puso de manifiesto que ha sido el únivo escritor y artista que pasó por el movimiento surrealista, al tiempo que festejó  con los beatniks,  que fundó un movimiento propio, junto a Topor y Jodorowsy, como el Pánico, nombrado Trascendente Sátrapa por el Colegio de Patafísica de París, enmarcado en el movimiento del teatro al que absurdamente se llamó del absurdo, si bien tenía más en común con el teatro de la crueldad de Antonin Artaud, que se interesó por el marginal movimiento postista de la España de postguerra y que conoció y convivió intelectualmente con Tristan Tzara (fundador del dadaísmo), André Breton (fundador del surrealismo), Dalí, Andy Warhol, Picasso, Buñuel, John Lennon y Yoko Ono, Jim Morrison, Marcel Duchamp, Mandelbrot, Samuel Beckett, Allen Ginsberg, Ionesco, Cioran, Erns Jünger, Jorge Luis Borges, Camilo José Cela, Louise Bourgeois… En su libro <em>Genios y figuras</em> el lector interesado encontrará retratos de algunos de los personajes citados.</p>
<p>El acto se cerró con una inteligente y sabiamente medida puesta en escena de la pieza dramática <em>Guernica</em>. Dirigidos por Hermes Damián, los dramaturgos Ignacio Amestoy y Paloma Pedrero se mostraron como actores magistrales con una diligente (lo que es muy de agradecer hoy en día) medida del “tiempo teatral”, tanto en los tonos como en el ritmo de la obra.</p>
<p>En su intervención de la mañana el director Juan Carlos Pérez de la Fuente, que ya montó <em>El cementerio de automóviles</em> y <em>Carta de amor</em>, manifestó su intención de poner en pie <em>El Arquitecto y el Emperador de Asiria</em>. ¡Ojalá! Si es así, seguiremos informando.</p>
<p>Al día siguiente, mientras paseábamos por la Gran Vía, un taxista le  gritó : ¡Eres el número uno!</p>
<p>El tiempo con Arrabal transcurre a un ritmo diferente. Mis encuentros con él me alejan de tanta mediocridad cotidiana y me insuflan vitalidad: como si me insuflaran doscientos litros de sangre limpia y fresca. ¡Qué grisura el mundo de los comentaristas profesionales, de los intelectuales de corto alcance, por no hablar del entorno de medianías que a mi alrededor suele alegargarme! Desde la pérdida de Antonio Fernández Molina, su magisterio me renueva como un pez al que devuelven al agua. Por fortuna los &#8220;emilios&#8221; y la presencia en Zaragoza de algunos amigos como el poeta Mariano Esquillor, no me ciegan por completo en las aguas de lo mezquino, que siempre es mediocre. ¡Qué será de mí si me veo solo en el mundo!</p>
<p>También hubo tiempo para recordar a Martín Marcos, el poeta y amigo que se fue, tan pronto&#8230;</p>
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		<title>Antonio Fernández Molina: 5 años de ausencia</title>
		<link>http://blogs.generacion.net/raulherrero/antonio-fernandez-molina-5-anos-de-ausencia</link>
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		<pubDate>Wed, 24 Mar 2010 19:04:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
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		<guid isPermaLink="false">http://blogs.generacion.net/raulherrero/?p=182</guid>
		<description><![CDATA[Durante estos 5 años de ausencia se ha hablado de un reconocimiento unánime que no llega. Personajes hay que le ningunearon en vida y que, incluso después de su muerte, intentan rematar la faena. En España no se perdona la independencia, ni la libertad. La sinceridad tampoco. Antonio Fernández Molina tropezó con academicismo disfrazado de técnica y con asnos empingorotados, a los que otros les regalaban los oídos llamándoles “excelsos caballeros”, él no se calló  ante los rebuznos y  aclaró que el emperador mostraba sus vergüenzas, que no existía el supuesto traje. Eso explica la insistencia de algunos en negar lo evidente: la genialidad de Antonio Fernández Molina en sus diversas facetas, ya sea como dramaturgo, articulista, crítico, biógrafo, narrador, novelista, autor de microrelatos, de géneros inventados, de poemas, de fantasías, de rapsodias húngaras, rumanas, bizantinas y de otros actos malabares. Por supuesto, el mediocre perdona cualquier cosa excepto el talento… Y, por tanto, mis queridos lectores, si se tropiezan con un “mentidor” que pretende rebajar el interés de la obra de mi maestro, no tengan la menor duda: el espécimen es un mediocre. Un mediocre en lo artístico, en principio, mas, si insiste en la falacia, también en lo personal. Y es que si no es compatible el acatar, con  la cerviz a ras del suelo, la poesía previsible y hueca de la generación “oficial” de los 50, con la degustación de autores de la denominada “otra” generación de los 50… Entre sus filas los injustos olvidados: Carlos de la Rica, Federico Muelas, Gabino Alejandro Carriedo, Lorenzo Gomis, Eduardo Chicharro, Félix Casanova de Ayala… También, salvando las distancias, fue un olvidado Juan Eduardo Cirlot, por fortuna recuperado hoy para el canon oficial.
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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/20100316081317-portada-documental047.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-183" title="20100316081317-portada-documental047" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/20100316081317-portada-documental047-299x300.jpg" alt="" width="299" height="300" /></a>El pasado 20 de marzo se cumplieron 5 años de la muerte del poeta, escritor y pintor Antonio Fernández Molina (1927-2005). Y digo poeta en primer lugar, aunque añada después otros adjetivos, y digo bien, porque como tal se consideró con independencia de la disciplina artística en la que se expresara.</p>
<p>Después de su muerte varias muestras han recordado su vida y su obra en Zaragoza, Ciudad Real, Guadalajara, Madrid, Figueres, Alcázar de San Juan… Algunas han sido exhaustivas (con la intención de mostrarle en todas sus facetas: pintor, editor, crítico, poeta, narrador, cinéfilo, creativo impeniente…) como la realizada, a los pocos meses de su desaparición, en el Paraninfo de Zaragoza bajo el título: <em>El poeta multiplicado</em>. Otras se han ocupado de aspectos concretos de su obra como: <em>Visiones poéticas,</em> en la Galería Aleph de Ciudad Real, donde se mostró una selección de su obra gráfica.</p>
<p>Durante estos 5 años Ester Fernández, una de sus seis hijas, ha elaborado diversos textos para acompañar  estas exposiciones-homenajes. Ella nos ha regalado acercamientos a la obra de su padre desde diversas ópticas, acompañada en ese camino, cuando así ambas lo han estimado oportuno, por Josefa Echeverría, esposa y musa del poeta. También se han abierto al mundo calles con el nombre del poeta en Zaragoza y Alcázar de San Juan, localidad de nacimiento del autor y corazón de la mancha.</p>
<p>La última vez que vi a Fernández Molina fue un viernes durante la caída de la tarde. Me acerqué a su casa, en la calle Zurita de Zaragoza, junto al poeta José Antonio Conde. En los últimos meses mi maestro había entrado y salido varias veces del hospital. Llegó el momento de la despedida y se quedó mirándonos, protegido por su bata, desde la puerta de su casa, mientras aguardábamos la llegada del ascensor. Escuché que el poeta  cerraba la puerta una vez que el engendro mecánico iniciaba su caída libre. Aquello lo sentí como  una despedida, pero aparté entonces de mi mente los augurios. Al día siguiente, tras asistir a una versión teatralizada de los <em>Crímenes ejemplares</em> de Max Aub, Antonio Fernández Molina murió en su casa. Supe tarde de la desgracia y no pude asistir al funeral. La desaparición de mi amigo y maestro supuso para mí una sangría terrible en todos los sentidos, de la que, en cierto modo, todavía no me he repuesto. Los que me rodean saben que le nombro a menudo, y digo Antonio habría hecho esto o lo otro, Antonio sobre este asunto pensaba tal cosa…</p>
<p>Quienes conocieron a Fernández Molina en la superficie de su transoceánica personalidad no me comprenderán. Mas me importa poco. Otros habrá que leerán estas líneas y que sabrán del motivo de mis palabras.</p>
<p>Durante estos 5 años de ausencia se ha hablado de un reconocimiento unánime que no llega. Personajes hay que le ningunearon en vida y que, incluso después de su muerte, intentan rematar la faena. En España no se perdona la independencia, ni la libertad. La sinceridad tampoco. Antonio Fernández Molina tropezó con el academicismo disfrazado de técnica y con asnos empingorotados, a los que otros les regalaban los oídos llamándoles “excelsos artistas”, él no se calló  ante los rebuznos y  aclaró que el emperador mostraba sus vergüenzas, que no existía el supuesto traje. Eso explica la insistencia de algunos en negar lo evidente: la genialidad de Antonio Fernández Molina en sus diversas facetas, ya sea como dramaturgo, articulista, crítico, biógrafo, narrador, novelista, autor de microrelatos, de géneros inventados, de poemas, de fantasías, de rapsodias húngaras, rumanas, bizantinas y de otros actos malabares. Por supuesto, el mediocre perdona cualquier cosa excepto el talento… Y, por tanto, mis queridos lectores, si se tropiezan con un “mentidor” que pretende rebajar el interés de la obra de mi maestro, no tengan la menor duda: el espécimen es un mediocre. Un mediocre en lo artístico, en principio, mas, si insiste en la falacia, también en lo personal. Y es que si no es compatible el acatar, con  la cerviz a ras del suelo, la poesía tantas veces previsible y hueca de la generación “oficial” de los 50, con la degustación de autores de la denominada “otra” generación de los 50… Entre sus filas los injustos olvidados: Carlos de la Rica, Federico Muelas, Gabino Alejandro Carriedo, Lorenzo Gomis, Eduardo Chicharro, Félix Casanova de Ayala… También, salvando las distancias, fue un olvidado Juan Eduardo Cirlot, por fortuna recuperado hoy para el canon oficial.</p>
<p>Ester Fernández y Luis Vidal han trabajado durante dos años en el documental <em>AF Molina un poeta incómodo</em>. Lo presentaron el pasado domingo en Alagón donde, gracias a la persistencia del poeta Carlos Sierra, un Centro Cultural ostenta el nombre de Antonio Fernández Molina. El resultado final de tanto esfuerzo me ha sorprendido por la acumulación de datos y la concordancia, desde diversas ópticas, en los rasgos de la identidad del poeta. Ofrecen su visión de Fernández Molina, entre otros, la ilustradora de poesía María Luisa Madrilley,  Fernando Arrabal, Ángela Ibáñez, Antonio Leyva, Antonio Beneyto, Camilo José Cela Conde, José Antonio Labordeta, Rafael Amengual, José Luis Calvo Carilla, Josepe Suaréz de Puga, Josefa Echeverría, viuda del poeta…</p>
<p>A modo de retablo el documental se divide en tres ciudades: Guadalajara, Mallorca y Zaragoza. Los entrevistados coinciden en lo fundamental: el conocimiento absoluto que tenía Antonio Fernández Molina de autores y obras en principio desconocidos, aunque  más tarde tenidos por fundamentales, su inspiración perpetua y su personalidad a contracorriente, explosiva, arrolladora, extrema…</p>
<p>La pasión por el movimiento postista, su labor al frente de la revista <em>Papeles de Son Armadans</em> y su relación con Camilo José Cela, su estrecha vinculación con pintores, su amistad con Miguel Labordeta o Vicente Aleixandre, su pericia como aglutinador de todo un universo creativo y su PASIÓN, sí, PASIÓN con mayúsculas, con todos los significados y acentos, en que convirtió su vida por y para la poesía.</p>
<p>Una lección de vida, al menos para mí, un ejemplo a seguir por encima de la medianía, el conformismo, tanto el artístico como el vital…</p>
<p>Sólo queda el deseo, demasiado postergado, del reconocimiento sin paliativos para el poeta, el reconocimiento cabal… Es urgente la reedición de sus novelas ejemplares como <em>Solo de trompeta</em> o<em> Un caracol en la cocina</em>, la inclusión definitiva del autor en manuales, no como un raro o un heterodoxo, aunque también lo sea, sino como una de las figuras más emblemáticas del extinto siglo XX. Y si alguien no cree que lea. Y si aún así no cree, que aprenda.</p>
<p>Más sobre Antonio Fernández Molina en:</p>
<p><a href="http://antoniofernandezmolina.blogia.com/" target="_blank">http://antoniofernandezmolina.blogia.com/</a></p>
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		<title>Con el facultativo en los talones</title>
		<link>http://blogs.generacion.net/raulherrero/con-el-facultivo-hemos-topado</link>
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		<pubDate>Wed, 17 Mar 2010 16:14:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[En nombre de libre mercado se aceptan conductas indignas, por no decir inmorales, tal vez no ilegales, pero sí culpables de falta absoluta de escrúpulos,  como el presente trueque entre empresas y profesionales sanitarios. Desde luego este no es el camino, tampoco el de la sanidad como negocio. Al fin y al cabo la mafia rusa no pretende la respetabilidad, pero estos señores no sólo la pretenden sino que la exigen, ¿cómo la mafia lo harán con la fuerza de las armas? No llegarán a tanto… Por fortuna todavía quedan algunos, los menos, que recuerdan que la medicina se nutre de ganado humano, de pacientes…  Y ahí tenemos las labores de organizaciones médicas en el tercer mundo y en el cuarto mundo… La excepción que confirma la regla.
En nombre del libre mercado se aceptan conductas indignas, por no decir inmorales, tal vez no ilegales, pero sí culpables de falta absoluta de escrúpulos,  como el referido trueque entre empresas y profesionales sanitarios. Desde luego este no es el camino, tampoco el de la sanidad como negocio. Al fin y al cabo la mafia rusa no preten de la respetabilidad, pero estos señores no sólo la pretenden sino que algunos la exigen, ¿cómo la mafia lo harán por la fuerza de las armas? No llegarán a tanto… Por fortuna todavía quedan  algunos sanitarios, los menos, que recuerdan que la medicina se nutre de ganado humano, de pacientes…  Y ahí tenemos las labores de organizaciones médicas en el tercer mundo y en el cuarto mundo… La excepción que confirma la regla.
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			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/medico-asesino.jpg"><img class="size-medium wp-image-174 aligncenter" title="medico-asesino" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/medico-asesino-264x300.jpg" alt="" width="264" height="300" /></a>Hace unas semanas una amiga me hablaba de su hermana. Ella trabaja como visitadora médica y , aunque satisfecha de su condición, a veces las jornadas, me confesaba mi amiga,  se le hacen interminables. Al parecer el laboratorio para el que trabaja prepara un calendario de comidas para los médicos. Si por algún motivo, como un día festivo o un descuido del visitador, algún mes el laboratorio falta a la cita el interesado suele recriminar tal olvido y exige un desagravio.   Me comentaba, mi amiga, que su hermana suele recabar  su casa a horas tardías, en especial,  cuando el cliente solicita que se sustituya el almuerzo por cena. Y, a pesar del agotador trabajo del que el cliente asegura ser víctima,  llegado el momento de la sobremesa en rara ocasión demuestra intención de concluir la velada.  Será que no está demasiado cansado.  </p>
<p style="text-align: left;">No son ningún secreto los dispendios que laboratorios, empresas de productos sanitarios, prótesis, implantes y menudillos artificiales, en general, acometen en loor a gentilezas de médicos, farmacéuticos y clientes en general. O dicho de otro modo: las empresa sanitarias pagan cenas, viajes  y otras cosas mil a los “profesionales”  que más han recetado un medicamento u operado con el implante X… Con la escrupulosidad que caracteriza, en nuestros días,  al gremio médico y farmacéutico en general, el lector supondrá, con todo acierto, que, sin duda, los profesionales recetan siempre el mejor producto para su paciente, y no el que les promete más luz a su candil.</p>
<p style="text-align: left;">Por supuesto, la  descripción anterior  puede resumirse con otras palabras: soborno  y prevaricación son las primeras que me vienen a la mente, aunque también se les podría atribuir otras. Invito al lector a que aporte ideas al respecto.  Desde luego, si en algún momento desaparece  la sanidad pública este sistema descrito resultará a todas luces muy beneficioso para el paciente, puesto que la generosidad de las empresas sanitarias y el carácter altruista de la mayoría de los profesionales de la medicina es de público dominio. Sin duda, no habría injerencias de intereses de laboratorios multinacionales en vacunas, antibióticos, o  en cualquier otro producto. En caso de grave problema entre la población siempre se pueden abrir locales de beneficencia para los sin recursos, donde los facultativos recién paridos pulan su estilo y sus estiletes antes de emprender la gran carrera.</p>
<p style="text-align: left;">En nombre del libre mercado se aceptan conductas indignas, por no decir inmorales, tal vez no ilegales, pero sí culpables de falta absoluta de escrúpulos,  como el referido trueque entre empresas y profesionales sanitarios. Desde luego este no es el camino, tampoco el de la sanidad como negocio. Al fin y al cabo la mafia rusa no preten de la respetabilidad, pero estos señores no sólo la pretenden sino que algunos la exigen, ¿cómo la mafia lo harán por la fuerza de las armas? No llegarán a tanto… Por fortuna todavía quedan  algunos sanitarios, los menos, que recuerdan que la medicina se nutre de ganado humano, de pacientes…  Y ahí tenemos las labores de organizaciones médicas en el tercer mundo y en el cuarto mundo… La excepción que confirma la regla.</p>
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		<title>Suicidio y ser</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 20:31:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las recomendaciones a los alumnos de supuestos “orientadores” hacia las carreras que ellos denominan como “de mayor salida profesional” cosifican al individuo, lo transforman en objeto,  lo reducen a parte de un engranaje en un sistema del que no se vislumbra horizonte, lo distancian de su humanidad como ser pensante y con  una posible vocación. Negar el talento y la vocación es negar la existencia de los grandes artistas y científicios y pensadores de la historia. Porque no sólo de trabajo vive el hombre, sino también del talento, del gusto, de la vocación que uno alberga en su mente salerosa.

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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/Leonardo-Alenza-Sucidio-romantico.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-168" title="Leonardo Alenza - Sucidio romantico" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/Leonardo-Alenza-Sucidio-romantico-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" /></a></p>
<p>Vaya por delante que no creo, —¿o sería más apropiado escribir que no confío?— ni en las estadísticas ni en las encuestas. A pesar de tamaña idiosincrasia de un servidor quedéme perplejo al leer, en varios periódicos de  España, que las muertes por suicidio <strong>ya</strong> superaban a las provocadas por los accidentes de tráfico. Algunos titulares resaltaban el asunto como si insinuaran que se trataba buena noticia. Ese “ya” ceñudo me inquietaba sobremanera. Parecía como si Tristan Tzara, fundador del dadaísmo, hubiera tomado la mano del periodista y pretendiera desautomatizar a los lectores, —léase despertarlos del sopor de lo establecido, convencional y tenido por correcto según la moral artificial imperante—, ya que la ambigüedad misteriosa flotaba sobre la noticia. Me  pareció que, en algunos diarios, la atmósfera de la reseña incluso se aproximaba a la de un buen poema. Pero claro, el asunto se circunscribe a cumplimentar un espacio en una hoja de papel. ¿Y ahora qué?</p>
<p>¿Celebramos que han descendido los accidentes de tráfico? ¿Celebramos que se suicida más gente en España? ¿Ponemos medidas para que el personal no se suicide y nos fastidie el día con molestos funerales? ¿Es apropiado que el estado acometa campañas para evitar el suicidio? En este último caso, ¿qué tipo de publicidad contra el suicidio sería eficaz?</p>
<p>Si de mí dependiera,  ya que la revista <em>generación.net</em> ha cometido la insensata idea de cederme este espacio para que escriba lo que me de la gana, erradicaría esa grosera costumbre del suicidio con el ya antiguo anuncio donde un perro en mitad de la carretera nos recuerda: “Él nunca lo haría”.</p>
<p>Y es cierto. Los suicidios en otras espacies se encuentran por debajo de la media humana. Además, la cautividad suele ser una circunstancia habitual entre los animales no humanos que deciden quitarse la vida. Las ratas de laboratorio incluso se muerden a sí mismas. Lástima que no ocurra lo mismo con las ratas financieras y otras especies semejantes.</p>
<p>¿La cautividad? Tal vez ese sea el asunto. Las conductas y valores sociales imperantes que se inculcan desde la cuna a la mortaja: la competitividad, el aplastamiento de cráneo del adversario para alcanzar un éxito definido por violentos adoctrinadores del libre mercado (diríase del libre enriquecimiento ilícito o de la libre explotación), el incremento de una serie de productos subartísticos, la exoneración de ciertas actitudes necias o chulescas en la política, la instauración de una plebe de honrados y obedientes ciudadanos… esas pequeñas manchas que, lentamente, con paso firme pero sincero en su estulticia, se aceptan como parte de la “normalidad”, constituyen los candados de nuestra prisión.  Nos encontramos cautivos en esa red que mezcla la imbecilidad con la ausencia de ética, de valores y ¿por qué no añadirlo? de cultura.</p>
<p>La imposición de una asignatura de economía en todos los bachilleratos, ya sean de letras o de ciencias, es un ejemplo de adoctrinamiento, de intento de conformar un orden y un modelo por encima de otras maneras de entender no sólo la propia economía, sino la cultura humana. El arrinconamiento de carreras y materias de letras y bellas artes, salvo derecho y otras profesiones de gentes de mal vivir, puede calificarse de auténtico terrorismo intelectual.</p>
<p>Las recomendaciones a los alumnos de supuestos “orientadores” hacia las carreras que ellos denominan como “de mayor salida profesional” cosifican al individuo, lo transforman en objeto,  lo reducen a parte de un engranaje en un sistema del que no se vislumbra horizonte, lo distancian de su humanidad como ser pensante y con  una posible vocación. Negar el talento y la vocación es negar la existencia de los grandes artistas y científicios y pensadores de la historia. Porque no sólo de trabajo vive el hombre, sino también del talento, del gusto, de la vocación que uno alberga en su mente salerosa.</p>
<p>Las aberraciones descritas se cometen en nuestros días con total impunidad. Ninguna organización agrupa a  profesores, por ejemplo, de latín, griego clásico y filosofía como víctimas de esta cretinización; ninguna organización convoca manifestaciones por el derecho a SER y a SER libres. Esa es nuestra cautividad, de la que hoy casi nadie desea escaparse, pero que tiene su precio. En todo caso debería ser la filosofía la que se incluyera como asignatura obligatoria en todos los planes de estudios para así dotar al ciudadano de la herramientos para la duda, el cuestionamiento, el pensamiento, la búsqueda incesante de la verdad y, por tanto, de la libertad.</p>
<p>Al día siguiente de la noticia suicida, en la prensa me encontré con otra estadística. Se apreciaba un incremento en el género femenino del instinto maternal . Y, ahí, mis queridos lectores, en la conjunción entre los suicidios y el aumento de la pasión por la maternidad, les dejo para que extraigan sus propias conclusiones…</p>
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		<title>El capitalismo tiene sus cositas</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Feb 2010 15:08:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>

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		<description><![CDATA[La presente situación económica se emplea como arma para proponer que el bienestar no es posible. Ahora ya no sirve el uso del látigo para reducir a la esclavitud a ciudadanos acostumbrados no a ser libres, pero sí a creer que lo son y a consumir para mantener la rueda de la fortuna capitalista. Para esa involución se precisaba un desastre como el que nos asiste. Gracias al apocalipsis financiero los propietarios de grandes fortunas y vigías políticos de capitalismo bárbaro lograrán lo siguiente: 1º la comprensión popular a la reducción de sueldos y de ventura, 2º la merma del dinero destinado a la cultura que, al final y cabo, se trata de una cosa peligrosa que tiende a instalar ideas extrañas en las mentes de los ciudadanos ejemplares y 3º el golpe definitivo de la nueva tiranía que tiene el rostro de las necesidades “económicas”. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/chaplin_capitalismo.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-161" title="chaplin_capitalismo" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/chaplin_capitalismo-300x230.jpg" alt="" width="300" height="230" /></a><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/179consumismo_capitalismo%20s_%20xx.jpg"></a></p>
<p>Un tópico de los ideólogos del capitalismo afirma que un panadero espoleado por la codicia se ocupará de ganar dinero pero indirectamente nutrirá de pan a la comunidad.</p>
<p>Ahora mismo no recuerdo, ni me apetece buscarlo porque hallar la cita entre mis libros sería casi milagroso, la procedencia, pero me he tropezado con este ejemplo en diversos ensayos defensores del orden capitalista más “radical”, por extensión menos justo.</p>
<p>Los que cantaron esa loa de sirena olvidaron los desordenes que pueden acompañar al deseo pecuniario del panadero. No sería extraño que la codicia impulsara al horneador a buscar procedimientos para aumentar sus ganancias. En una sociedad sin otros valores que el mercado y el enriquecimiento, el comerciante podría optar por métodos tan dudosos como introducir virutas de madera, o de otra sustancia igual de barata y sana, en el pan, para incrementar su porcentaje de ganancias por barra. Y, entonces, el acicate de la “justicia” capitalismo se transforma en detonante de un problema de salud. No me digan que nunca oyeran una historia semejante.</p>
<p>Por esta reflexión siempre me ha parecido pueril el ejemplo del amador de riqueza tornado en buen samaritano sin saberlo. La actual crisis y las terribles injusticias cometidas en nombre y defensa del capitalismo, en otros tiempos por oposición al sistema socialista-estalinista, nos enseñan que de una sociedad sostenida por la codicia nada bueno puede esperarse. Es evidente que la exaltación de la ganancia, por encima de cualquier valor, puede instigar a muchos a superarse, pero en cinismo y en ausencia de escrúpulos. Me sorprenden e inquietan las voces que se manifiesten escandalizadas por delitos fiscales, por los abusos de multinacionales, por la explotación de los desfavorecidos, las desigualdades sociales, las asesinatos por dos euros, etc, etc. ¿Qué otra puede esperarse de un sistema que exalta la codicia? ¿Alguien puede plantearse seriamente que el bien común brote entre perlas de egoísmo de mercaderes?</p>
<p>No deseo proponer como contrapunto al capitalismo el sistema de las desaparecidas repúblicas soviéticas, aunque tal vez sí podríamos aprender algo del modelo nórdico, que logró extraer de un país con altos niveles de pobreza, como era Suecia a finales del siglo XIX, una de las sociedades menos imperfectas de las conocidas durante el pasado festín sanguinolento que fue el siglo XX. Por desgracia, el modelo sueco se desarma entre maremotos norteamericanos. El norteamericano: ese modelo tan perfecto que carece de sanidad pública y que, entre otras cosas, niega una atención sanitaria digna para aquel que no pueda pagarla.</p>
<p>La presente situación económica se emplea como arma para proponer que el bienestar no es posible. Ahora ya no sirve el uso del látigo para reducir a la esclavitud a ciudadanos acostumbrados no a ser libres, pero sí a creer que lo son y a consumir para mantener la rueda de la fortuna capitalista. Para esa involución se precisaba un desastre como el que nos asiste. Gracias al apocalipsis financiero los propietarios de grandes fortunas y vigías políticos de capitalismo bárbaro lograrán lo siguiente: 1º la comprensión popular a la reducción de sueldos y de ventura, 2º la merma del dinero destinado a la cultura que, al final y cabo, se trata de una cosa peligrosa que tiende a instalar ideas extrañas en las mentes de los ciudadanos ejemplares y 3º el golpe definitivo de la nueva tiranía que tiene el rostro de las necesidades “económicas”.</p>
<p>Es curioso que el capitalismo se haya abierto a la idea del sacrificio en beneficio de la mayoría, es decir, del estado. Esta idea que procede de los países autoritarios y &#8220;socialistas&#8221; bolqueviques sí la ha adoptado el capitalismo. Esta voluntad de sacrificio ante las necesidades económicas  por una parte cultivaron unas hermosas granjas donde se hacinaba a los trabajadores en el paraíso socialista de Stalin , por otra, en el reich de Hitler,  justificaron la necesidad de eliminar a todas las personas que no fueran &#8220;productivas&#8221; para el estado. De este modo  los nazis comenzaron a &#8220;asesinar&#8221; a todos los pacientes de manicomios, sanatorios y a muchos enfermos, nacidos con defectos físicos o con limitaciones. Bajp este programa de eutanasia, al que se denominó T4, se elimaron a unas 70. 000 personas. El desarrollo posterior del sistema desencadenó el holocausto, ya que, según las teorías raciales de los nazis,  ciertos grupos sólo podían considerarse parásitos y su presencia degradaba a la raza aria, por tanto el estado, para no &#8220;invertir&#8221; dinero en balde y evitar el &#8220;contagio&#8221;, los elimaba. Tras varios años de publicidad de las  &#8221;necesidades de estado&#8221; hubo millones de personas a las que le pareció razonable el planteamiento y aunque supieron, o sospecharon, lo que ocurría  miraban al horror con absoluta aquiescencia.</p>
<p>A fecha de hoy en nombre de la economía, o, mejor dicho, de un modelo económico, se procede a la reducción del bienestar y se cede en asuntos que años antes hubieran despertado las iras de los que supuestamente velan por una justicia social. ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Qué sacrificios se pedirá a nuestras sociedades a mayor gloria de  la economía?</p>
<p>El capitalismo no puede dar más de sí. Los avances que plantea a diario aproximan el modelo político a la tiranía, al tiempo que lo distancian de los términos básicos de la democracia.  La codicia necesita de personas a las que esquilmar y el deseo de superación, la idea de éxito a través del dinero y del reconocimiento social, sólo puede engendrar monstruos, tanto desde el punto de vista humano como desde el laboral y político. Es preciso rehacer y destruir esos ideales ególatras y cretinos desde los cimientos. Es preciso retomar los valores morales legítimos y básicos, la solidaridad, la ayuda y la fraternidad, el reparto equitativo de la riqueza (Sin expropiaciones, sin los abusos del pasado. Y no me refiero a las propiedades modestas de empresarios sino a la riqueza con mayúsculas.), la creación de comercios justos&#8230; En definitiva la vuelta a los valores morales “evidentes” que no son propiedad de nunca confesión religiosa ni ideóloga y sí del sentido común. Contra la usura, la explotación (en todos los aspectos del individuo no sólo los más evidentes) y contra el gobierno de un grupo dirigente contaminado por los abusos del dinero, al que aman sobre todas las cosas.</p>
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		<title>La carcoma</title>
		<link>http://blogs.generacion.net/raulherrero/la-carcoma</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Jan 2010 10:33:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://blogs.generacion.net/raulherrero/?p=154</guid>
		<description><![CDATA[Los escándalos de corrupción, de los que nos hablan los medios de comunicación, relacionados con la política o el mundo empresarial, no deberían sorprender a nadie, salvo a los hipócritas. Cuando se educa a varias generaciones en la competitividad, en la necesidad de triunfar materialmente por encima de todo dilema o querencia, cuando ciertas organizaciones, que se consideran religiosas o ligadas a ciertos credos, se transforman en corpúsculos que aspiran al poder económico y , en definitiva, a la imposición “sectaria” de unos ideales; cuando alguien defiende que las obligaciones de su cargo están por encima de valores morales, en verdad nos dice que “vendería a su padre como a un mulo en un mercado de tercera” si con eso lograra su objetivo, o el del grupo que representa. Esos razonamientos  sirvan al mequetrefe para aliviarle de su mala conciencia.

]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/AP609Liquore-Da-Dessert-Anissetta-Posters.jpg"><img class="aligncenter size-medium wp-image-156" title="AP609~Liquore-Da-Dessert-Anissetta-Posters" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/AP609Liquore-Da-Dessert-Anissetta-Posters-199x300.jpg" alt="" width="199" height="300" /></a>Mahatma Gandhi cuenta en su autobiografía: <em>Historia de mis experiencias con la verdad</em> que se impuso no recurrir a la falacia en el ejercicio de  la abogacía. Gandhi, a lo largo de su libro, demuestra una persistencia absolutamente encomiable en la defensa de sus principios: como el vegetarianismo o la no-violencia. Igualmente, en relación con su profesión de abogado, Gandhi detalla ejemplos de casos judiciales en los que triunfó gracias a su determinación “anti convencional”. En los  casos menos  afortunados  su fidelidad a la verdad redujo sensiblemente la condena de sus clientes. De este modo, Gandhi nos relata que sólo los inocentes terminaron por acercarse a su despacho. Por tanto las personas de dudosa legalidad terminaron por renunciar a solicitar sus servicios. También describe en su libro  el caso  de un amigo íntimo,  culpable de  contrabando, al que le salvó de la cárcel a cambio de una cuantiosa multa. En todo caso,  la pena impuesta por el tribunal fue benigna en relación con las falladas en casos similares a otros culpables.</p>
<p>En el mundo actual estos apuntes de Gandhi resultan incomprensibles para los cuerpos que forman parte del sistema. Todo abogado de hoy sonreirá ante los anhelos de Gandhi y tomará su empeño por una excentricidad  o juzgará, en el mejor de los casos, que esta conducta no arruinó la vida de Gandhi gracias a la casualidad o a un milagro.</p>
<p>La impostura,  el convencimiento de que cualquier medio justifica el fin, la renuncia a unos mínimos valores morales y éticos universales en el ejercicio de algunas profesiones; todos estos horrores se dan por sentado como insalvables para sobrevivir y actuar en nuestro mundo tan civilizado y, según algunos, producto del perfeccionamiento social. ¿Se puede considerar en serio que existe progreso en una sociedad que encumbra y defiende a una profesión que sostiene la mentira como <em>modus vivendi?</em></p>
<p>Los sofistas griegos enseñaban y practicaban el arte de la dialéctica para defender de una acusación ante la polis al ciudadano. Estos “sabios” además obtenían una retribución económica de sus alumnos por enseñarles este arte. Estos filósofos, antecedentes del sistema de la abogacía actual,  se burlaron de Sócrates cuando supieron que éste repartía sus conocimientos de manera gratuita.</p>
<p>La situación actual nos sitúa varios peldaños por debajo en ese descenso a los infiernos  A los infiernos de la mediocridad del ser humano como tal. Cuando se propaga cierto sonsonete, que todos los cretinos repiten para justificar su propia estulticia, e invocan que la responsabilidad de un cargo se encuentra por encima de criterios morales, incluso de la verdad y de la justicia, ¿qué se está diciendo realmente? ¿Acaso podemos esperar algún bien común ante tal actitud? ¿Puede esperarse de una sociedad mayor decadencia? ¿Esos criterios no suponen a largo plazo el beneficio de unos pocos por encima de una mayoría? ¿Cómo confiar en  una persona que ocupa un puesto de responsabilidad, de cualquier tipo, cuando antepone las obligaciones de su cargo por encima de criterios morales o éticos básicos? ¿A qué obligaciones de cargo nos estamos refiriendo? ¿A destruir injustamente la vida de varias familias procurando despedirles con el mínimo dinero posible sin importarle la situación familiar de la víctima y a sabiendas de que se incurre en un delito? ¿A poner por encima de cualquier otro dilema moral el beneficio empresarial, que suele coincidir con el propio? ¿No se convierte ante tal panorama la injusticia , el abuso de una minoría, en algo innato a  las funciones  de un puesto de gestión, ya sea privado o público? Si los que ostentan tales cargos se conducen de este modo, ¿qué ejemplo ofrecen al resto? ¿Cómo se conducirá el paria al que se le trata injustamente y que se tiene que aceptar los criterios caprichosos de un superior? ¿Acaso no obrará con la misma inmoralidad cuando tenga ocasión?</p>
<p>Los escándalos de corrupción, de los que nos hablan los medios de comunicación, relacionados con la política o el mundo empresarial, no deberían sorprender a nadie, salvo a los hipócritas. Cuando se educa a varias generaciones en la competitividad, en la necesidad de triunfar materialmente por encima de todo dilema o querencia, cuando ciertas organizaciones, que se consideran religiosas o ligadas a ciertos credos, se transforman en corpúsculos que aspiran al poder económico y , en definitiva, a la imposición “sectaria” de unos ideales; cuando alguien defiende que las obligaciones de su cargo están por encima de valores morales, en verdad nos dice que “vendería a su padre como a un mulo en un mercado de tercera” si con eso lograra su objetivo, o el del grupo que representa. Esos razonamientos  sirvan al mequetrefe para aliviarle de su mala conciencia.</p>
<p>Estas posturas beben, no nos engañemos, de algunas de las grandes falacias de hoy: el trabajo como condición ineludible para convertirse en un hombre de bien, léase trabajo como objeto de explotación donde la producción manda, además de la renuncia somarda y aborregada a todo cuestionamiento de los sofismas que la sociedad nos impone respecto a la libertad individual, que no es otra que la esclavitud virtual. Todo ese espíritu manso se transforma con el tiempo en  carcoma que, por un lado, corrompe todos los fundamentos e instituciones de la sociedad y,  por otro, destruye los ideales de los que aspiran a  un mundo mejor, por tanto, más justo.</p>
<p>¿Dónde ha quedado la antigua ley propuesta por la fe judía en la que todo pobre tenía derecho a tomar de un campo todo lo que precisara para sustentarse sin que el dueño tuviera derecho a  reclamar nada? ¿O la normativa legal del Talmud que pone  límites a los intereses  que uno puede obtener a cambio de prestar dinero? Esas normativas morales, o éticas, básicas en la mayoría de las fes religiosas son olvidadas por los mismos beatos que se arrodillan, o se golpean el cráneo hasta desangrarse en las fiestas devocionales. La religión ha quedado en forma, pero del fondo, ¿para qué ocuparse? Por encima de las creencias religiosas de cada uno debemos admitir que esas normas imponían unas maneras de comportamiento infinitamente más justas que las actuales. ¿Dónde está el progreso?</p>
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		<title>Lorca, el cadáver invisible</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Dec 2009 08:22:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[La política fue el contexto en que se produjo la muerte de Federico, pero la envidia, hija de la ignorancia y la mediocridad,  fue el impulso que la ejecutó. Al igual que ocurrió con su amigo José María Hinojosa, destacable poeta, fundador de la revista Litoral, junto con Manuel Altolaguirre, fusilado en Málaga por un grupo de milicianos el 22 de agosto de 1936. A ambos poetas se les fusiló con tres días diferencia. Y me pregunto, ¿no serán las guerras una excusa para descargar a la sociedad de pensadores y poetas? Al fin y al cabo suelen dar la lata y son, por lo general, muy molestos en cualquier régimen]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al final la familia del poeta tenía razón. El intento de exhumación de Federico García Lorca se ha transformado en una búsqueda insomne de manos epilépticas, palmo a palmo, metro a metro. El desencuentro del cuerpo se añade a la  desaparición de los restos de otros grandes del arte españoles: el cráneo de Goya, la volatilización cuasi mística, pues se le suponía enterrado en un convento de las hermanas Trinitarias y descalzas, del cadáver de Miguel de Cervantes, incluso leí en cierta ocasión que parte de los restos de Antonio Machado desaparecieron (ignoro si se trata de leyenda o verdad, si alguien conoce algo sobre este asunto, nos hará a todos un favor añadiendo los datos pertinentes en los comentarios)&#8230;</p>
<p>En el barranco de Víznar se propaga un mar de boquetes  y los especialistas, tanto los rastreadores como los voceadores, más parecen buscadores de petróleo que de un hombre asesinado. Desde un extremo político surgen nuevas teorías sobre el emplazamiento del cadáver, primero fueron las burlas, luego las exigencias y así unos aprovechan el desacierto de la búsqueda y combaten al gobierno. Unos y otros han convertido la muerte de un poeta, como todo donde últimamente posa las manos manchadas la política de este país, en una corrida de toros <em>post mortem.</em> En ella  se enfrentan varios diestros de partidos contrarios contra un animal muerto y desaparecido.</p>
<p>Hace años, en una boda en Granada, un profesor de literatura me reprendió porque le confesé mi admiración por la obra lorquiana. “Casi todos los que juran admirarle han pasado de la lectura de “La casada infiel” y del “Verde que te quiero verde…”  “Por mi parte  sólo he devorado la Obra Completa de Lorca publicada por Aguilar y la posteriormente ampliada, en varios tomos, en Círculo de Lectores”, le repliqué. Pero este profesor tenía razón. La generalidad  de lo que enarbolan la figura y la obra de Lorca lo hacen  por motivos políticos, o de cualquier otro signo, pero casi nadie, salvo  algunos escritores y lectores furibundos, se ha ocupado de su poesía, de su obra literaria y de su vida (la formación de “La Barraca”, la riqueza de sus propuestas artísticas desde las pictóricas a sus conferencias, sus amistades, la recuperación del cancionero popular, etc.).</p>
<p>Si bien la condición de republicano de Lorca tuvo trascendental incidencia en su asesinato, también la tuvo, y no en menor grado, la envidia, esa carcoma tan española a la que he visto cara a cara en otros momentos y contra otros poetas. Al parecer el orgulloso fantoche que detuvo al poeta, un  tal Ramón Ruiz Alonso, despreciado incluso por los compañeros de su partido, la CEDA;  era un antiguo adversario de la familia, un mediocre que participaba, como otros, de cierto disgusto cuando leían en la prensa local que volvía a casa de su familia el ya entonces  famoso poeta Federico García Lorca. También influyó, al parecer, que el cuñado de Lorca fuera entonces alcalde de Granada.</p>
<p>Esa misma envidia fusila hoy a ciertos escritores y artistas  empleando el método del ninguneo, que aísla y entierra desde la tribuna de los suplementos culturales, de las tertulias radiofónicas, de las ayudas oficiales y, también, de la mentira y la patraña. Pero aún me provoca más vergüenza la adhesión lorquiana de estos grupos de poetas y literatos que organizan y dictaminan, como si se tratara de un cortijo, los certámenes, ayudas y publicaciones poéticas del sur de España. Todo esto con el nombre de los poetas andaluces muertos en la boca, como si realmente si los poetastros inquisidores de hoy fueron sus sucesores, aunque sus  actitudes, que transforman a la poesía en facciones y en guerrillas, se encuentran más próximas a los métodos de los que asesinaron a Lorca, que a la fraternal amistad que unió a escritores de diverso signo político hasta la llegada de la guerra civil.</p>
<p>La política fue el contexto en que se produjo la muerte de Federico, pero la envidia, hija de la ignorancia y la mediocridad,  fue el impulso que la ejecutó. Al igual que ocurrió con su amigo José María Hinojosa, destacable poeta, fundador de la revista <em>Litoral</em>, junto con Manuel Altolaguirre, fusilado en Málaga por un grupo de milicianos que afirmaron ser anarquistas el 22 de agosto de 1936. A ambos poetas se les fusiló con tres días diferencia. Y me pregunto, ¿no serán las guerras una excusa para descargar a la sociedad de pensadores y poetas? Al fin y al cabo los creadores suelen dar la lata y , por lo general, resultan muy molestos en cualquier régimen.</p>
<p>Por favor, en medio de este “corral de la Pacheca” en que los políticos y sus acólitos, para los que todo vale en nombre del poder,  han transformado la búsqueda del cuerpo del poeta de FuenteVaqueros, lean a Lorca, allí lo tendrán en cuerpo, sangre y alma. La importancia de Lorca reside en la renovación del teatro español (no sólo en los dramas de tema andaluz sino, sobre todo, en obras como <em>El público </em>y <em>Así que pasen cinco años</em>), en la reelaboración de la escritura popular (que tantos desastres causó en algunos libros de Rafael Alberti) y en su personal interpretación de las llamadas vanguardias de su época en poemarios como <em>Poeta en Nueva York, o</em> en el poema suelto, dedicado a la muerte de la madre de Charlot, recuperado no hace muchos años.</p>
<p>No permitan, mis inteligentes lectores,  que los zánganos les oculten contemplar al poeta. El parque dedicado a su memoria debe continuar siendo homenaje y parque para un poeta porque toda persona, familiar o simplemente admirador, tiene derecho a una porción de materia donde llorar a sus muertos, con independencia de las circunstancias y del signo político al que pertenecieron.</p>
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		<title>Atrapado en un serial</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Dec 2009 17:41:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Raúl Herrero</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Desde hace dos años, aproximadamente, mi vida se conduce entre tirios y troyanos, entre Pinto y Valdemoro, de Pascuas a Ramos, pero, con una nota novedosa, e inquietante, en ocasiones mi vida oscila de la lumbre de un serial. ¡Sí, señores, damas y caballeros, grandes y pequeños! El serial, cual si fuera una correcta y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace dos
<a href='http://blogs.generacion.net/raulherrero/atrapado-en-un-serial/el-conde-de-montecristo-1951' title='El Conde de Montecristo (1951)'><img width="150" height="150" src="http://raulherrero.blogs.generacion.net/archivos/El-Conde-de-Montecristo-1951-150x150.jpg" class="attachment-thumbnail" alt="El Conde de Montecristo (1951)" title="El Conde de Montecristo (1951)" /></a>
</p>
<p>años, aproximadamente, mi vida se conduce entre tirios y troyanos, entre Pinto y Valdemoro, de Pascuas a Ramos, pero, con una nota novedosa, e inquietante, en ocasiones mi vida oscila de la lumbre de un serial. ¡Sí, señores, damas y caballeros, grandes y pequeños! El serial, cual si fuera una correcta y vespertina producción televisiva del Conde de Montecristo, comenzó a pergeñarse hará unos cinco años, o tal vez algo más. Puesto que la escritura, como me ha recordado recientemente Ramón Gómez de la Serna en la lectura de su <em>Automoribundia</em>: “&#8230;no es un medio de comer, pero hay que ir comiendo mientras se escribe la literatura”. Se rumorea que algunos viven de ella y, tal vez, incluso con ella, ignoro si amancebados o en habitaciones estancas. Pero no quisiera adentrarme en este tema,  puesto que me desviaría del principal, que no es otro que mi “serial”.</p>
<p>Siguiendo con el problema planteado por Ramón Gómez de la Serna y con el propósito de sacar algunos cuartos de mi cuerpo serrano, sin caer en el vicio ni en lo ilícito, acepté hacerme cargo de una oficina de un Servicio de Prevención cuyo propietario, amigo de mi padre, parecía hombre de buena planta, limpio y decente. ¡Primer error! No es coprófago todo lo que reluce, pero el que reluce, no lo piensen más, ¡es coprófago! Y, en efecto, el muchacho a los cinco años de mi estancia en aquella oficina, que no era tenebrosa porque la había creado casi a mi imagen y semejanza, comenzó a dar muestras de nerviosismo, de valentía y de cierto coraje. Hasta el momento se había comportado con normalidad, o al menos, de la forma que yo sospecho que los demás entienden por tal, es decir, se manifestaba como un pusilánime.</p>
<p>Como a mi padre la mosca le zumbaba tras la oreja hasta ponérsele rostro de avispa, más que de abeja, decidió fijar una reunión con el sujeto. Y ahora viene la parte farragosa y legalista de mi “serial”. Pero que no les desanime este hecho. El reptil en cuestión, que reptaba hasta el momento y luego se alzó para mostrarse en toda su cretinez, tenía un centro asistencial concertada con la mutua donde mi padre trabajaba y, para postre, el servicio de prevención en el que un servidor prestaba sus servicios. Puesto que mi padre era, hasta hace unos días, responsable del departamento comercial de la zona y era amigo del sujeto en cuestión, comprobó que el muchacho llevaba varios meses, muchos meses, sin realizar los correspondientes pagos a la seguridad social. Que nadie se alarme, todo mutua tiene acceso a estos datos de sus mutualistas. Por orden ministerial de no sé cuántos, de cuyo nombre no puedo acordarme, las mutuas de accidentes deben preocuparse de mantener relaciones comerciales con empresas que se encuentran al día en el pago de la Seguridad Social. Puesto que el sujeto había sacado del tiesto hasta las amígdalas se planteaba un problema. Mi padre una vez reunido con la despierta criatura le puso sobre la mesa el asunto. Pero aquel cuerpecito ligero, tras apelar a su dicharachera familia, e ignoro si también al apóstol Santiago, patrón de España, descubrió para sus faldas que además de lo referido un local, por el que pasaba todos los meses a la mutua citada un alquiler, lo había vendido momentos antes de rubricar dicho contrato y, por consiguiente, se sentía completamente ofendido al comprobar que se le atacaba como a un estafador y que rompía de inmediato su amistad. Digo yo que sería la mala conciencia la que le hizo insuflar el aire de sus pulmones con tales galimatías.</p>
<p>Como el asunto no se resolvía y yo además salí en defensa de una trabajadora a la que la muy querida hermana del individuo, también una lumbrera de alto calado amenazó, como era y es su costumbre, fui sentenciado. Para colmo yo era hijo de mi padre, cosa que luego ha repetido el sujeto en papeles y a través de otras voces hasta la saciedad, y eso era inadmisible. El “mentecato”, como diría mi amigo José María de Montells, aprovechóse de una baja por catarro, que terminó en crisis depresiva al apercibirme por enésima vez de la estulticia humana, para despedirme de manera improcedente.</p>
<p>Tras la catástrofe que suponía para la mutua  mantenerse en línea con semejante fábrica de bellotas y, como supuse que no sería suficiente este problema  para ellos, entregué a mi padre mi currículo por si querían mis servicios. Cosa que luego ha sido comentada, puesto que esta no parece ser una práctica habitual. Al parecer era usual en el Madrid del pasado siglo entregar tal documento a los serenos, la policía montada, los amaestradores de pulgas a o la guardia civil. Pero jamás a un familiar. Yo, que desconocía este proceder, tuve la osadía de hacerlo y en la mutua en cuestión cometieron la imprudencia de contratarme. ¡Virgen Santa!, qué barbaridad. Por este hecho me excuso y prometo que si vuelve a plantearse tal situación entregaré mis miserables papeles a las señoras que van a la compra en el mercado sito frente a mi casa, a las bandas de bomberos cuando se encaminan a apagar un fuego o incluso, a la mismísima mula Francis, si por algún azar del destino, la encuentro por mi ciudad.</p>
<p>Tras dos meses de trabajos forzados -con esto vengo a decir que acometo trabajos por dinero no por masoquismo-, un grupo nos topamos con una demanda por lo penal firmada por el mentecato, incluidos mi padre y yo. Por lo que a mí respecta diré que se me imputaba en el asunto el escaqueo de un disco duro, del que no tenía noticia, días después de ser despedido y en un centro de trabajo situado a varios kilómetros del mío. Con este ejemplo el lector comprenderá lo despierto de la criaturita que interponía la demanda.</p>
<p>Este acontecimiento vino precedido por una misteriosa exclamación de la guardia civil según la cual mi padre se había dedicado a llamar a la santa madre del sujeto para amenazarla de muerte. En otra ocasión, la santa esposa del elemento sintió esos mismas llamadas fantasmales y, para no ser que menos que su suegra, se animó también a realizar la pertinente denuncia. Como no existía ningún dato de llamada de ninguna clase, la cosa y el caso de las telefonistas quedó en nada.</p>
<p>En cambio el muchacho, el antiguo amigo de mi padre, alquilador de inmuebles y pagador de peras, tras romperse el contrato con la mutua de accidentes pues insitía tercamente en no pagar a la seguridad social, y llevado tal vez por un ardor guerrero, o por la inspección de hacienda, dio por perdido un disco duro, acusó a algunos de los despedidos hacía unos meses del robo y reprochó a la mutua de recibir información que ésta utilizó para notificar a las empresas de la zona la ruptura de relaciones con el centro del caballerete. Y el caso es que ese mostrenco, descarriado y ya medio loca, encontró voceros.</p>
<p>Consiguió el vándalo que la prensa publique los nombres y apellidos de los imputados en el asunto. Alborota a los enemigos que uno siempre tiene bajo la axila y la justicia acompaña en el baile: queda claro que una mutua tiene que robar información para saber los datos de sus mutualistas (sic)  y que un servidor se dedicó a levantar información varios días después de su despedido, en un local al que no tenía acceso y ¡a la vista de todos! Por un momento me siento como Lupin, el robador de Europa y un trasunto del inspector Clouseau. Pero claro, esto tiene una doble lectura.</p>
<p>Lo comprendí cuando me vi ante un juez manifestando que si en mi antigua empresa perdían clientes tal vez sería porque eran idiotas y que nunca jamás tuve acceso a un objeto que no conocía, en un tiempo en que no estuve allí y menos en un local al que no tenía acceso. La criatura reconoce durante los preeliminares justicieros que pidió a la mutua, como condición para negociar, ¿para negociar el qué me pregunto?, que despidieran a mi padre, a mi pareja, no sé si a mí también y sospecho que, de paso, también les pediría a los contertulios que abonasen la cuenta del café que se tomaban. Ignoro si los asistentes a esa reunión sintieron la pérdida de su cartera.</p>
<p>Pero mi culebrón alcance el cénit cuando tras un cambio en la directiva de la mutua el nuevo gerente expresa a mi padre que el ministerio quiere despojarle de todo tangible y lo intangibl,e porque está metido en un asunto gravísimo, y saca a relucir el paño del muchacho. Las mutuas trabajan con dinero público y se someten a los designios de lo publico, ahora según parece también al mandato del mismo.</p>
<p>La cosa empieza a semejarse a un serial radiofónico. Uno se pregunta por qué nadie reclamó a la inocente criatura que pagara a la seguridad social, salvo la mutua, ni en que artículo se amparaba para recibir todos los meses un alquiler por un inmueble que había vendido, ni por qué desaparece un aparato de un ordenador en el momento delicado en que una inspección posa su mirada en tal dechado de virtudes.</p>
<p>Al parecer, según ciertos rumores, el actual secretario de Estado posee unas grandes relaciones con una asociación de Servicios de Prevención, la misma a la que nuesetro interesado amigo ha elevado sus plegarias para que se solucione la tamaña injusticia a la que se le ha sometido. Supongo que este rumor será uno de esos datos falsarios que circulan por el mundo. Al fin y al cabo vivimos en una sociedad libre de corrupción, donde el ciudadano honrado no tiene nada que temer y cuya ley le ampara sin fisuras. ¿O no?</p>
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