La carcoma
Viernes, Enero 15th, 2010Los escándalos de corrupción, de los que nos hablan los medios de comunicación, relacionados con la política o el mundo empresarial, no deberían sorprender a nadie, salvo a los hipócritas. Cuando se educa a varias generaciones en la competitividad, en la necesidad de triunfar materialmente por encima de todo dilema o querencia, cuando ciertas organizaciones, que se consideran religiosas o ligadas a ciertos credos, se transforman en corpúsculos que aspiran al poder económico y , en definitiva, a la imposición “sectaria” de unos ideales; cuando alguien defiende que las obligaciones de su cargo están por encima de valores morales, en verdad nos dice que “vendería a su padre como a un mulo en un mercado de tercera” si con eso lograra su objetivo, o el del grupo que representa. Esos razonamientos sirvan al mequetrefe para aliviarle de su mala conciencia.
